miércoles, agosto 23, 2006

Mi tranquilidad


Como abriendo la boca, muy muy grande para intentar tomar la mayor cantidad de aire posible, dejando que los rayos de sol, el aire y las partículas corran por mi cara, mi pelo y mi cuerpo.
Así me sentí ese fin de semana, recostada sobre el pasto mirando al cielo y así me siento siempre y cada una de las veces que lo hago.
La libertad, la paz, el cielo gigante azul, celeste, grisáceo, nublado pero resplandeciente e infinito.
Las copas de los pinos se mueven con el viento y el ruido de la ruta 9 a lo lejos, casi pasando desapercibida, me recuerdan que no estoy en el paraíso sino que a unos escasos 60 km de Capital.
Me relajo, cierro los ojos y me termino durmiendo.

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