De no concluir, de no querer concluir, de no dormir, porque si duermo siento que pierdo el tiempo, ese que todos los días se va, y cuando me quiero acordar ya paso, y no recuerdo siquiera que comí ayer, o a donde salí el viernes pasado.
En una esfera que gira y gira y que pocas veces se detiene para pedir permiso, disculpas o simplemente para contar algo o compartir un momento, para dar una palabra, un mensaje, un algo, un todo. Es ahí donde paro, es ahí donde tomo aire, mucho aire que creo que voy a reventar, pero que no me llena, no satisface los suficiente, y vuelvo al rodeo, a la idea de pensar que el tiempo pasa cada vez mas rápido y todo lo bueno y lo malo que va dando, se va quedando, se va perdiendo, poco se materializa y lo que realmente queda flota en el aire con una fuerza que cuesta reconocer, pero se mantiene ahí, expectante, esperando que algo haga con eso, con esa oportunidad que me da la posibilidad de estirarme y buscar, manotear, encontrar y por que no de llorar.





