Puff! Que alivio por dios!
Y pensar que era simplemente hablar, sentarnos unos minutos y poder charlar, contarle un poco de mis cosas, de mis proyectos, de mi viaje el próximo año, de mis miedos y quizá hasta de las presiones que sentía.
Me hizo dar cuenta que esos miedos en realidad eran míos, y que él me entendía mucho más de los que yo pensaba.
¿Cómo puede ser que nos cueste tanto hablar? A todos nos cuesta por igual?
Sé que no, que a muchos las palabras les sales sin miedos y no dan tantas vueltas, idas y venidas.
Al fin y al cabo, ambos somos seres humanos y no sólo eso ( como si fuera poco ), también somos hermanos!!!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario