
En la oficina, si bien tengo cosas que hacer, no puedo evitar ir a “ Mis documentos “ para ver que archivos viejos tenia guardados allí, desde antes que arrancara con este blog.
En uno de los tantos, veo la carta, esa que le escribí a X hace ya varios meses, contándole un poco de mí, de las cosas que me pasaban, de las sensaciones vividas juntos y de cómo me afectaban las cosas. Ahora que la leo, me doy cuenta que fue muy importante para mi escribir eso, mas allá de la repercusión en X de mis palabras, fue un desahogo que necesitaba conmigo misma, y así fue.
Me cuesta quedar vulnerable ante las personas, o mejor dicho mostrarme como tal, como un ser humano más que va por la vida viviendo, sufriendo, riendo, experimentando, tropezando como cualquier otro y logrando de a poquito....
Pienso en como pueden caer las palabras en la otra persona, si esa persona es capaz de interpretar lo que uno quiere decirle y causarle, si esas palabras quedan o se borran y esfuman con el pasar del tiempo.
Yo siento que en algún lugar quedan. Recuerdo cuando salía con J hace varios años ya, y Él se despertaba mas temprano yo y dejaba sobre la mesa de la cocina algunas notitas diciéndome cuanto me quería y que no saliera sin desayunar.....pequeñas notas pero que día a día sacan una sonrisa en mi cara por las mañanas y me predisponían a arrancar el día de otra manera.
Esos años pasaron hace tiempo, y si bien nuestra ruptura no fue de las mejores sigo recordando esas pequeñas notas con palabras de afecto y amor y no hay algo malo que pueda opacar esa sensación!
Ahora quiero pensar que no fue en vano haberme abierto con vos J, contarte como estaba y lo que sentía y que si las cosas ya no son, sé que el recuerdo en algún lugar va a quedar, por lo menos por mi parte, porque fue un paso importante para mi y mi aprendizaje.

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